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viernes, 19 de mayo de 2023

La Farola de Málaga: Una novia de lujo para la ciudad de la cultura y la sonrisa

Después de un mes preparando la intervención quirúrgica para operarme de cataratas, la primera salida fue pasear por mi barrio y saludar a la bella y majestuosa Farola. Cuantos recuerdos y vivencias desde niño por las calles del barrio con los amigos de la niñez, extasiados mirábamos la cadencia de luz de los destellos (3 -1) para avisar a la gente de mar. Era como de decir "Soy yo La Farola de Málaga".

Como casi todas las creaciones de los hombre tienen su propia historia y La Farola también la tiene. Su construcción finalizó en 1817, estando entonces situada en la entrada del puerto marítimo de Málaga. Hoy, debido a las obras de ampliación del recinto portuario, ha quedado situada a la mediación del puerto; pero sin perder su belleza, su aire de dama elegante y de su preciosa silueta femenina.

Este emblemático edificio se ha convertido en un símbolo de la ciudad y da nombre al paseo donde se encuentra ubicada. Además, como curiosidad es un faro  que tiene  nombre femenino. Los malagueños somos un poco así, en eso de poner nombre y el antojo fue La Farola. Todo un acierto.

Fue obra, a diferencia de los otros faros, del ingeniero Pery y Guzmán, que diseñó su proyecto tomando como referencia todos los de su tiempo, y así, en sus inicios, estuvo dotado de una lámpara de aceite, combustible que fue sustituido luego por parafina y, posteriormente, por gasolina. El terremoto ocurrido en la ciudad en el año 1884 dejó destrozados los mecanismos del faro; por tanto en 1913 se reformaron todos los elementos mecánicos y ópticos para que continuara con su labor de señalización. En estos trabajos participaron el Ingeniero Mauro Serret en los cálculos y la casa Julios Pintch de Alemania en los mecanizados, quedando la característica de 3 - 1 (destellos cortos y uno largo), que se conserva en la actualidad. En 1909 se reformó la base añadiéndole un piso más a la fachada original. En mayo de 1916 se instaló un basamento de flotador bañado en mercurio fabricado en Madrid por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas.

Durante la Guerra Civil, el 28 de agosto de 1936, la Farola de Málaga se apagó por orden de la Comandancia de Marina, todavía a las órdenes de la República. No sólo eso, como su silueta servía de referencia a la artillería naval y a la aviación del ejército nacional, el Comité Central de la Flota Republicana ordenó que se pintara de color tierra, con manchones oscuros y claros para camuflarla. A pesar de las precauciones que se tomaron, La Farola sufrió los efectos devastadores de la guerra, hasta que en 1939, ya restablecida la paz en España, se reconstruyó con la forma que hoy la conocemos y se pintó de blanco.

Desde muy pequeños solíamos pasear con los amigos alrededor de ella.

A finales del siglo XX, debido a las obras de ampliación del recinto portuario, necesidad imperiosa para el concepto de ciudad de siglos venideros, gran acierto, ha quedado ubicada en medio del puerto malagueño; pero sin perder un ápice de su belleza, elegancia y tradición marinera. De esta forma, sigue otorgando un porte elegante de mujer malagueña y otorga un sabor marengo a esta ciudad vanguardista y moderna que es la Málaga en la actualidad.

Las obras de la creación del nuevo puerto la integraron más a Málaga

¡Doscientos seis años!, Felicidades Farola; pero esos años no son nada teniendo a tus espaldas a una belleza comparable solo con la tuya: la ciudad de Málaga y su historia, sus tradiciones, sus leyendas, y su gente. Además, de los visitantes que te rinden pleitesía a diario al ver tu belleza marenga y tu señorío malagueño todos los días.

Es un auténtico lujo que con mas de 200 años siga tan bonita como una novia.

Eres un lujo para el Mare Nostrum porque con tu luz marinera iluminas con nuestro acerbo cultural el gran libro de la vida del Mediterráneo. Eres cultura con cartel de madre, de amante apasionada y compañera infatigable. Eres en definitiva monumento marengo con el corazón de una novia malagueña.

Eres la dama vestida de verdiales que saluda a diario al mar Mediterráneo.

Además, tu eres la dama vestida de verdiales que se asoma al mar, en el mundo masculino de los faros; por eso estás aquí, en tu Málaga a la entrada o salida de tu tierra, para dar cobijo o decir adiós a los hijos que parten con tus lágrimas de luz llenas de ternura y plegarias por su suerte. Otorgas el refugio en mal tiempo y el paraíso de una ciudad que lo entrega en cualquier época del año. Eres bondadosa e indulgente con tu eterna ternura vestida de novia caminando con porte altivo de reina y señora hacia el altar de la historia.

Me encanta asomarme, como cuando era un niño, para disfrutar con tu belleza.

Por eso me encanta asomarme, como cuando era un niño, para deleitarme con tu belleza sentado en el “rebalaje” y recordar tantas historias que viví cerca de tus volantes de luz iluminando la mar. Ahí paseé con mi primer y gran amor de mi vida, con ella te miraba esperando obtener tu aprobación para escondernos en tu regazo y disfrutar de la incipiente pasión juvenil que me dictaba el corazón para sellarlo con nuestro primer beso. Eres Farola una malagueña que con tu traje de flamenca o verdial, abres tus enormes brazos enseñando el corazón, hoy que te vengo a ver con un año más, ponte si quieres una bata de cola. Porque quien mejor que tú la puede lucir con ese nombre y ese cuerpo: La Farola de Málaga.

Mirabas con ternura de madre a las jábegas en su búsqueda del jornal que nos regala  la mar. Por ello, sacar el copo de madrugada en la playa, es una de las tradiciones malagueñas más recordadas por mi. Esta estampa que tenía lugar a la salida del sol, cuando una cuadrilla de marengos lanza la red a unos 40 ó 50 metros del rebalaje, para más tarde ir tirando de ella hacia la playa con la “tralla” (cordel con un corcho anudado en su punta que los marengos arrastran con el hombro) prendida en la “beta” (maroma que sale de la red hacia la orilla); una vez que la red está cerca del rompeolas, los marengos rodean la parte final de ésta y, con gran destreza, van moviendo la red hasta sacarla totalmente de la mar. Ahí, como siempre tu luz era la guía y tu silueta el blanco de muchas madrugadas de trabajo para que luego, como homenaje a sus gentes de mar, Manolo "el Pololo"cenachero de La Malagueta pregonara con su voz por las calles del barrio : “Niña ar pescaito recién cogío de la bahía. Boquerones, chanquetitos y morrayita”. Era la complicidad de tus gentes, el Mediterráneo y tu. Lo dicho felicidades eternas Farola de Málaga. 

Eres bondadosa e indulgente con tu eterna ternura vestida de novia.

Papá y tu mamá gracias por traerme al mundo en La Malagueta.

Con esta edad ya madura por los años y la vida, cuando todo pasa por la mente como si de una película se tratase, qué bien me sienta tu compañía y hoy, o cualquier día del año, celebro a tu vera verte; qué feliz me siento a tu lado. No me cuesta ningún trabajo volver a mi niñez para mecer al ritmo de las olas toda mi historia en mi barrio y cerca de ti. Durante todo ese tiempo te he amado en silencio, como a mi cuna "el barrio de la Malagueta" y en esta mirada al pasado sin la nostalgia de un amante olvidado, vuelvo para rendirme a tu belleza de mujer malagueña. Eres bondadosa e indulgente con tu eterna ternura vestida de novia. En mi recta final, cuando te vuelves niño, veo que te levantas lozana cada mañana y sonríes siendo cómplice de mi torpe verbo. Gracias... Solo una mirada más y ya puedo llevarte como siempre en mi corazón. He llegado por mi edad renqueante para felicitarte un año más porque ya tienes doscientos seis. Deseo con toda mi alma que cumplas muchos más, para que sigas iluminando la puerta de entrada a este paraíso que Málaga lleva por nombre y huele en tu avenida al jazmín de las biznagas malagueñas. Papá y tu mamá gracias por traerme al mundo en este barrio al que tanto quiero.


A MÁLAGA, LA MALAGUETA  Y A SU GENTE A LOS QUE LLEVO SIEMPRE EN MI CORAZÓN.

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