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martes, 19 de abril de 2016

La suerte de estar y de ser malagueño

En la recta que ves cuando termina ves de donde vienes, donde estás y a donde vas. Pasé el otro día la primera parte de mis controles antes de cumplir con el rito de la anestesia para ver si puedo entrar, cual automóvil en el taller, en este caso en el Taller de los Humanos (Hospital Civil) para dar cuenta de ese problema machista de la próstata. Todo camina a buen puerto que diría El Piyayo y con un poco de estímulo y cariño vamos superando el devenir diario para abrir las puertas de un nuevo estado. 
He de dar las gracias a los médicos, enfermeras y personas que me encuentro en estos días recibiendo su estímulo, sobre todo a personas de la calle por un diálogo que espero no termine ya que nuestra meta es una mejor y más bonita ciudad para todos y poder cantar cada uno de sus encantos: gracias Juan y gracias Maria F. Un ejemplo del porque merece la pena vivir para compartir instantes de felicidad inolvidables. Gracias.
Antonio "Tito" dialogando con Juanito en El Jardín. ©Antonio Diestro
Andaba dándole vueltas a lo mucho enlatado, cante y baile, que veo vendemos a nuestros millones de visitantes y me propuse dar una vuelta por la ciudad observando si además de cante y baile enlatado, queda aún en Málaga rincones donde se puede recordar a la Málaga cantaora. 

Se me ocurrió darle un tono de color antiguo. Juanito pregunta. ©Antonio Diestro
Dispuesto y acompañado de dos personajes entrañables y malagueños "Tito" Alfaro y Juanito "El Limpia" me convencieron para ver, saborear y disfrutar en algún rinconcito (pocos) de aquello que le dio tanta fama a mi ciudad: Su cante y su baile.

Esencia malagueña, tronío y personalidad: Antonio "Tito" Alfaro. ©Antonio Diestro
Con ellos viajaremos en un recorrido insólito por las noches malagueñas para rebuscar algo diferente, algo como un pellizco en el alma y que se asemeje a la Málaga cantaora que busco. Una ciudad que dio vida a muchos de los personajes que admiro, admiraré y profeso una devoción sublime por su esencia humana y personalidad; entre ellos El Piyayo y Matias.

Así pasea el alma y el espíritu de Rafael Flores "El Piyayo" por  calle Larios.
Composición ©Antonio Diestro
En un requiebro al tiempo, que vuela,  como si fuera un lance taurino, abierto el capote de mi vida para que pasee invitado Rafael Flores "El Piyayo" para que su espíritu nos acompañe. Es esta una vieja historia que escribí algunos años atrás y quien mejor me conoce sabe que deseo realizarla. Muchas veces vituperado, como pedigüeño y pendenciero, pero a decir verdad, nada más lejos de la realidad: nunca mendigo y supo sacar partido a su arte. Es por ello, y una vida llena de experiencias no me gusta que la leyenda le coloque defectos y faltas que nunca le acompañaron. Solo su guitarra y sus tangos malagueños.

Cántame tus tangos 
Cántame un poquito
no si estaré aquí más rato
o me queda solo un poquito.

Figura de leyenda,
maestro popular
con historias de una vida;
todo ello entre el bordón y la prima

Pepa Flores te cantó,
puso el alma y su voz
como el trino del ruiseñor
Estrofas  que forman parte de la vida 
regalando tu arte sin pedir comida.

Las leyendas tienen 
su lugar en la historia, 
que grande eres,
solo con tu guitarra
estas presente en mi memoria

De pedigüeño y pendenciero
te acusaban sin ser cierto.
Quiero ser fiel a la verdad
... de eso nada, muy lejos de la realidad

Te pondré un acento,
te pondré otra nota
en tu guitarra rota, 
lo merecías 
Rafael ¡Lo dice Matias!

Poco a poco fluyen en mi mente notas de su guitarra, recuerdo la voz de Pepa Flores rasgando el tiempo con tus cantos  que son parte de la vida y regalaste tu arte sin ni siquiera pedir comida. Por eso quiero dejarte un pequeño presente, un simple canto en un recuerdo presente. Me quiero despedir hoy con otra de mis composiciones dedicadas a Rafael Flores Nieto, que de esta guisa caminaría por la Plaza de la Constitución camino de Chinitas.

Un tango, como fue su vida, un apunte entre música y poesía. Una leyenda.
Composición ©Antonio Diestro
"El Piyayo nunca pidió nada "El Piyayo" no pide limosna, Rafael Flores Nieto se gana la vida con su guitarra y su arte".

"Registro Civil de Málaga. Distrito número 2. Tomo 117. Folio 53. Número 105. Rafael Flores Nieto murió en Málaga en la Plaza de Santa María, caseta de madera, el día 25 de noviembre de 1940, a los 85 años de edad, (este último dato parece ser erróneo y se cree que murió a los 76 años, por lo que el acta estaría equivocada) a consecuencia de arterioesclerosis (este dato también parece erróneo y que se debe al redactor del acta de defunción ya que hay testimonios suficientes que niegan que ésta fuera la causa), siendo enterrado en el cementerio de San Rafael".


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