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sábado, 28 de enero de 2017

Y ahora ¿Qué pasa con la luz?

LA Opinión 
(Fuente: EcoNoticias)
“Los españoles están que lo flipan. El precio de la luz se viene disparando euro a euro y día a día desde que comenzó la ola de frio polar o siberiano, como quieran llamarlo y el Gobierno tiene el descaro de decir que van a tomar medidas, cuando se supone que existe una comisión permanente cuyo cometido es impedir este tipo de estafas.”

Y es que en general el pueblo no tiene ni la más pálida idea de cómo es esto del precio de la luz, ¿de qué manera se determina?, ¿qué son las famosas subastas diarias? o ¿qué tipo de control se puede ejercer sobre las eléctricas? Lo único que sí está meridianamente claro es que haga el tiempo que haga, seguimos pagando lo que se les da la gana cobrarnos. Al igual que con la gasolina en la que más de la mitad de su precio por litro son impuestos que ingresa el Estado.


Otra falacia ministerial al igual que la Radiales de Madrid. Josep Piqué
Remontémonos en la historia Todo empezó allá por los dorados años 90, más exactamente en 1997, cuando el Ministro de Industria y Energía de entonces (bajo la presidencia de Aznar) anunció que se abría el mercado de las eléctricas, con el fin de que hubiera mayor competitividad y aseguró que eso repercutiría en las facturas del consumidor de forma muy positiva. El señor Josep Piqué con un morro que se lo pisaba habló de 15 % de rebaja para los usuarios comunes y de hasta un 30 % para los grandes consumidores, como empresas y fábricas. El problema es que esa baja jamás se experimentó y la luz siguió subiendo, esta vez con las eléctricas ya teniendo las riendas del mercado y cobrando los CTC´s.

En qué piensan sus señorías: Cada uno en su partido: Así nos luce el pelo
“Durante años las empresas eléctricas cobraron una especie de subsidio llamado CTCs. Luego se descubrió que se les había pagado 3.400 millones de euros de más. Jamás se recuperó ese dinero, hasta ahora…”. La ley del Sector eléctrico Nº 54 de 1997 establecía la existencia de los llamados Costes de transición al Mercado competitivo, por lo que a partir de junio del año 2002, con el beneplácito del Ministerio de Economía, se autorizó el cobro de lo que dio en llamarse eufemísticamente: Costes de Transición a la Competencia, los famosos CTCs, que en realidad eran compensaciones por parte del Estado para contrarrestar los recortes en los beneficios que podría acarrear el fin del monopolio eléctrico. En un principio, el monto máximo se estableció en 8.663 millones de euros (más de 1.400.000 millones de las antiguas pesetas) más IVA, aunque posteriormente se definió en 1300 billones de pesetas como cifra límite final (7.813 millones de euros) más IVA.
Esta segunda cifra surgió de modificar la mencionada Ley 54/1997 y provocó quejas a todo nivel, entre ellas la del titular del CNSE (Comisión Nacional del Sistema Eléctrico), que acabó por dimitir bajo la presión gubernamental, ya que según su criterio las CTCs constituían un “arreglo” entre el Ministerio de Industria y las eléctricas que no tenían ni razón de ser, ni fundamentos que las justificasen. Desde la creación de las empresas eléctricas, el mercado se repartía entre ellas y así siguió siendo tras la liberalización (a partir de enero de 2003), por lo que los recortes no fueron necesarios ya que no existió más competencia que la que tenían establecida desde un principio.
La idea de las CTCs era que habría un precio de mercado para las empresas eléctricas que debía ser garantido por el Gobierno: si no se alcanzaba la cifra, se les compensaba y si ésta era superada, se ajustaba, pero en definitiva lo que pasó fue que se pagó siempre y de ahí surgió la diferencia a favor del Gobierno, o sea del bolsillo de todos los españoles. Las CTCs beneficiaron a Hidrocantábrico, Endesa, Iberdrola, Elcogás y Unión Fenosa y se calcula que además, la modificación legal le hizo pagar al consumidor doméstico un porcentaje cercano al 5% sobre el valor real de la electricidad usada.

En la democracia que he conocido el perjudicado siempre ha sido el ciudadano
El comienzo del fin 
A fines de 2005, hubo un conato de que las eléctricas hicieran un balance y devolvieran lo que hubieran cobrado de más. Aparentemente desde arriba (más precisamente desde la Moncloa) se indicó que la medida no era conveniente en esos momentos. Pero el 30 de junio de 2006 no hubo más remedio que cerrarles el grifo a las eléctricas, cosa que se hizo con un real decreto que derogó los CTCs, con la excusa de que “las inversiones estaban amortizadas, por lo que los CTCs ya no tenían objeto de existir y resultaban “nocivos” a la hora de fijar los precios”.
El déficit tarifario era tan grande que varias voces denunciaron que los CTCs habían cerrado “en falso” y que las empresas involucradas habían cobrado casi 3.400 millones de euros más de lo pactado según la Ley. Desde la oficina de Servicios Jurídicos del Estado se consideró que existían sobrados motivos para exigir el rembolso de dicha cifra, que excedía a la cantidad fijada legalmente.
Entre papeleos, demandas, contrademandas y apelaciones de todo tipo, además de los consabidos Consejos de estudio y los dimes y diretes más peregrinos, pasaron cuatro años y la la deuda prescribió. De esa forma el gobierno “declinó” reclamar el cobro de los famoso CTCs y las eléctricas se repartieron sendas palmaditas en la espalda, una a la otra. Un auténtico caso de híper corrupción que si bien pasó por la Fiscalía Anticorrupción, jamás hubo una sentencia contra quienes permitieron este trasvase de dinero y para todos los que teniendo la oportunidad y los medios, no movieron un dedo para recuperarlo.
Tiene que ser una danesa la que defienda los intereses del pueblo español
Pero no todo está perdido Resulta que los plazos de vencimiento de las deudas a nivel de la Comisión Europea son de diez años, en vez de los magros cuatro de España, por lo que desde una plataforma de defensa del autoconsumo, se presentará ante la Comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, una demanda que tiene por intención que desde la UE se le obligue al gobierno a reclamar el rembolso de los famosos 3.400 millones de euros, a los que han sumado 200 mas en concepto de intereses.
Los integrantes de “Plataforma por un Nuevo Modelo Energético” confían en que desde Bruselas se haga uso del sentido común y se tomen las medidas pertinentes para que el pueblo español recupere el dinero que les corresponde. Quienes están presentando esta demanda, son los mismos que se oponen de manera radical al Peaje eléctrico y que juntaron más de cien mil firmas en un solo día en oposición al borrador que lo contiene presentado por el gobierno.

"Cariño, que detalle de poner velas para cenar"
me insinuó mi dama y la contesté:
"No es por nada especial, es que
nos han cortado la LUZ". © Antonio Diestro
Una reflexión final 
El dinero que se le pagó de más a las eléctricas no es dinero del Gobierno, sino de todos y cada uno de los españoles que trabaja, paga sus impuestos, está al día con Hacienda y contribuye de esa manera a llenar las arcas del Estado, para que ese dinero se use en el bien común.
Los Gobiernos son simples administradores de esos dineros y deberían dar cuenta de lo que hacen con él; de hecho en muchos países ya lo hacen y si falta medio céntimo, los políticos duran en el cargo menos que una chocolatina en la puerta de un colegio. Es increíble que tenga que ser una plataforma de ciudadanos, quienes realicen tareas que les corresponde a los que por voto popular, gobiernan el país y cuyo principal objetivo debería ser el bienestar de TODOS los españoles, no solo la “supuesta” estabilidad de alguna de sus empresas. Para que quiero tener enemigos si en casa (en España) tenemos estos dirigentes políticos.

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