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viernes, 19 de agosto de 2016

La Feria de la Capital del Sur de Europa

Que bonita es Málaga a diario, pero cuando llega el mes de agosto la transformamos en algo mejor. Aunque sigue siendo bonita mi ciudad se vuelve bella, cual dama malagueña en plenitud luciendo su mejor palmito. Con su elegancia milenaria recibe como anfitriona a visitantes de todo el mundo que comparten un Feria diferente con personalidad y ABIERTA. El Centro, el Cortijo de Torres y La Malagueta ponen la guinda a un pastel maravilloso que a pesar del terral no se derrite y enseña su pasado con orgullo y pasión malacitana.

La obra de Joaquin de Recoba es pieza fundamental de la Feria de Málaga.
©Antonio Diestro
Con los sones del verdial y de malagueñas se vive intensamente la Feria para compartir esa alegría que desprende la buena gente de esta ciudad; Málaga es así, porque todos los que nacimos aquí tambien somos de Málaga, eso no es patrimonio de unos pocos. Me ha gustado mucho siempre la reinterpretación de la fachada del Hotel Miramar, que por cierto rejuvenece al volver a ser algo único: un Hotel de lujo. Felicidades por devolver a Cesar lo que es del Cesar pero a Dios lo que es de Dios... y el Hotel Miramar es...Hotel.

El Hotel Miramar, protagonista del barrio de La Malagueta, ahora se
recupera para seguir escribiendo la historia de esta ciudad. ©Antonio Diestro
Recuerdo cada Feria desde que era un mocoso, la feria de Martricos, la del Parque con las casetas en los laterales y los “carricoches” en medio y un  guiño para la que ocupó su sitio en un incipiente Paseo Marítimo.  Sacar el copo y ver los pescados en la red tirada a la playa por los marengos después de cerrar el copo en la jábega. Pero lo que más me cautivó siempre en mi juventud era la Plaza de Toros de la Malagueta y todo lo que allí discurría, el sorteo matinal, luego el pescaito frito y el vinito dulce, para desplazarnos más tarde a disfrutar del mejor elenco de toreros cada año tras degustar esos manjares ya protegidos: boquerones de la bahía y los "chanquetitos de Málaga". El coso de La Malagueta como eje fundamental. Cada día a las cinco de la tarde, clarines y timbales, hoy a las siete de la tarde, para abrazar cada día a nuestra tauromaquia inmersa en una cultura que alcanza su mayoría de edad. A nuestra ciudad y sus festejos los nombran  "Feria de la Capital Turística del Sur de Europa".  Es la mejor, sin duda, siempre se ha trabajado por darle a su arte y a su personalidad cultura y mucho arte, que por el simple hecho geográfico ya es especial y los malagueños elevamos su rango a la inmortalidad. Sin olvidarnos la impronta de los fuegos artificiales.

Me gustaron los fuegos al principio, eran todo un espectáculo su traslado
fue por seguridad. ©Antonio Diestro
Tres son sus ejes fundamentales que permiten, como el resto del año, abrir nuestra puerta y ofrecer lo mejor de cada casa; porque de verdad el malagueñ@ es así. Quizás con el recuerdo también de mi amado y añorado barrio donde aún resuenan los ecos en el tiempo de las radios AM de aquellos años como era la VOZ del maestro Matias Prats narrando de forma ejemplar cada tiempo de la lidia. Era su descripción tan extraordinaria que podía visualizar en que punto discurría  el espectáculo y que arte o adornos trazaba bajo la luz sin igual de las tardes malagueñas el diestro ejecutante. También podíamos saber por los ¡olés! y los aplausos o los silencios. Si el público se divertía se abre el camino del éxito o no había faena y el silencio era el compañero respetuoso del edificio de Rucoba. Lo bonito era ir a la puerta Manolo Segura por si el premio para los diestros era la Puerta Grande.

Dibujo con acuarela de Antonio Diestro 1990.
No me ha gustado el Cartel de la Feria y ya explique el porqué... No dice nada de nuestra idiosincracia y su autora demostró conocernos muy poco. En esa misma reflexión "Rojo y Blanco por el Verde y Púrpura de Málaga" escrita por la concesión del premio le expliqué a su autora, Carma Pons, los muchos errores de concepto y de historia que atesora sobre nuestra tierra. 

Pero bueno que estamos en Feria y siempre he apostado por ayudar con un grano de arena a los alumnos de la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga. A este ejercicio, dada mi vinculación con La Malagueta, la bauticé como “La Fábrica de los Sueños”. Un trabajo increíble de los responsables de La Escuela con los jóvenes, año tras año, para llevarles a cumplir sus sueños: realizar el paseillo sobre su histórico altero de la Plaza de Toros de Málaga.  Lo mejor la respuesta del público y el gesto de la Empresa Coso de Badajoz llevando a la juventud al ruedo de la plaza antes de comenzar los espectáculos y la final. Incluso con clases prácticas como la de impartió con los niños Jose A. Lavado. Un acierto por parte de los responsables de la gestión de la plaza de toros de La Malagueta.

Espectacular lleno en la plaza con los niños en el ruedo. ©Antonio Diestro
Siempre tendrá el recuerdo de esta calurosa tarde malagueña en la que nos
deleito con esta larga cambiada. ©Antonio Diestro

Citando con banderillas con la gracia el encanto de esta niña con el subalterno
al quite por si las "moscas". ©Antonio Diestro
Uno de los más pequeños muestra su interés mirando a los mayores. Arte
por los cuatro "costaos". ©Antonio Diestro
Así de grande es esta tierra donde se mezclan todo tipo de personas en buena armonía, donde suenan a cantos celestiales los verdiales, las malagueñas y el flamenco; además con una copita del buen vino dulce o una cervecera Victoria "malagueña y exquisita". La alegría de sus gentes ponen una matricula de honor a la cultura y a las tradiciones ancestrales por las que nos sentimos orgullosos de ser quienes debemos ser desde nuestra fundación milenaria por los fenicios.

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