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miércoles, 8 de febrero de 2017

A nuestro pasado desde el presente: Museo de Málaga (II Parte)

También Manuel Laza Palacio emprendió en el mismo lugar una aventura en la que involucró a geólogos, arqueólogos, zahoríes y videntes sin encontrar el “tesoro” ansiado; simplemente se pudieron datar algunos artefactos prehistóricos.

Gracias al interés científico los hallazgos encontrados mantienen la certeza que
nuestra ciudad tiene su nombre escrito en la memoria del tiempo. © Antonio Diestro
Bien es cierto que a finales del XIX el interés científico caló profundamente en la sociedad en general y en algunas personasen particular, condición que terminó por llegar a nuestra ciudad Para emprender de nuevo los trabajos arqueológicos y búsqueda de nuestra identidad entre las hojas de un libro llamado pasado.
El culto y respeto a los muertos ha estado siempre presente en el discurrir
del hombre desde su asentamiento en nuestra geografía. © Antonio Diestro
Se da una curiosa paradoja porque las cuevas habían sido, desde el principio de los tiempos, lugar de reunión, abrigo y refugio para aquellos primeros asentamientos humanos. Pero con el transcurso de los siglos el concepto agradable y sencillo se fue transformando en lugares hostiles que no debíamos visitar. Solo recientemente y con las tecnologías que se poseen en muchas disciplinas la arqueología y la espeleología han recobrado el interés por estos lugares donde se vuelve a investigar y descubrir importantes yacimientos que constatan el asentamiento humano en nuestra provincia.

Reino visigodo y portera con el Imperio Bizantino a mediados del siglo VI.
© Antonio Diestro
Lo que es cierto y está datado que el Homo sapiens sapiens desde el 20.000 AP ocupó de manera  ininterrumpida grandes cuevas o espacios interiores de montaña como la cueva de Nerja. Recordemos la glaciación a la que estaba sometida Europa con nive e hielos permanentes.

Las culturas que se asentaron en esta tierra mediterránea dejaron su impronta.
© Antonio Diestro
En el propio museo nos adentran en las bandas nómadas procedentes de África y que su subsistencia estaba centrada en la caza y la recolección, sumando posteriormente a estas actividades la pesca y el marisqueo. Eran más habilidosos y se diferenciaban de los neandertales por sus herramientas de piedra tallada y sus concepciones simbólicas. Por ello el adorno personal es una nota a destacar así como la pintura  realizada en algunas cuevas.

Malaya y Mainake, fenicios y griegos en Malaka.© Antonio Diestro
El el siglo XVIII, historiadores, filósofos y pensadores afirmaban con rotundidad que el fenicio era un pueblo civilizador procendente de Oriente  y en su recorrido por el Mediterráneo habían traido la agricultura, las técnicas de navegación, la escritura y el comercio

Mucha historia encerrada en nuestra identidad como pueblo. © Antonio Diestro
Un viajero, Francis Carter, publicó en 1777 las impresiones que le causo un viaje que realizó desde Gibraltar a Málaga. Destacó la próspera dinámica comercial existente en el puerto de nuestra ciudad y escribió:
“...con fundadores ilustres, honrados e inmortalizados por el espíritu divino del profeta Isaias, Málaga inició su existencia ocho o nueve siglos antes de la era cristiana... Se puede suponer que los fenicios establecieron una colonia, donde encontraban indénticas posibilidades de riqueza y contar con la ventaja de tener una de las mejores bahías de la costa española”.

Fortificación de la Málaga musulmana con sus diversas Puertas. © Antonio Diestro
Recorrer esta primera parte del Museo de Málaga es un encuentro con nuestro pasado, con identidades que han forjado a través de los siglos nuestra idiosincracia como pueblo mediterráneo.

A la salida te identificas más con tu tierra y con su gente. Todo un glorioso
pasado repleto de historias y leyendas. En definitiva CULTURA.
© Antonio Diestro
A mi amada Málaga a la que tanto quiero.

La cultura es una fuente inagotable en la que debe beber un pueblo que se precie
de su cuna con su historia, tradiciones y leyendas. © Antonio Diestro

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